miércoles, 22 de septiembre de 2010

ESA FRÍA SOLEDAD




Ya han pasado unos días desde que nos enteramos. Quisieramos que nunca hubiera de llegar y sin embargo, ahí está: ha muerto José Antonio Labordeta.

Uno se pregunta cómo es posible que después de tantos años siendo un personaje clave en Aragón, todavía fuera esa persona íntegra que en los años 70 comenzó a ser conocido, una voz que se alzó en el erial aragonés y recompuso algo ese orgullo humano que todavía no ha crecido del todo. Supo ser ejemplo para todos y, desde mi punto de vista, es complicado que nadie coja su relevo. Borau dice que es una pena que Labordeta se haya ido, porque Aragón es una tierra donde no abundan personas como él. Pero también es cierto que, personas como él no nacen todos los días, y que tampoco lo hacen en otros lugares.

Ahora quieren darle su nombre al parque grande, al conocido como Primo de Rivera. Otros le siguen negando la posibilidad de que su 'Canto a la Libertad' sea el himno de Aragón. Da igual, para nosotros su himno es nuestro, y no solo nuestro, también es universal, porque quién no se estremece al escucharlo...

Ahora ya es cenizas y un día de estos será esparcido por los Pirineos, según su deseo. Nos queda su obra, hermosas canciones, libros y versos, su recuerdo... Todo ello servirá para alejar esa fría soledad en la que nos deja.




Fotografía y texto: SIMBAD

1 comentario:

  1. Se ha ido el abuelo. Nos ha dejado un poco más solos en Aragón de lo que ya estábamos. Su presencia entrañable ya no estará por las calles de Zaragoza y le echaremos de menos. Te echaremos de menos, José Antonio, si me permites la familiaridad.
    Pero quién sabe, tal vez estés mirándonos socarronamente desde las alturas o tal vez, por qué no, estés componiendo otra de tus canciones mano a mano con Georges Brassens, al que tanto admirabas. Nos queda tu voz. Nos quedan tus versos y tu recuerdo.
    A veces pienso que, con tantas personas queridas en el otro lado, cada vez nos va a dar menos pereza el querer estar también allí.

    (Firmado por una tal Arundathi, hija de Zaragoza)

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